Gitanos tropicales
Al sentir aquel estupor provocado por la humedad de las cercanías del mar, bajo el sol calcinante cocinando incluso a los mismos peces. Se abrirá paso por un camino polvoriento, con el siseo de las moscas, mosquitos y el vapor de aquel horno natural, muy ajeno a la comodidad. Siendo este el rezo diario de los lugareños de aquel olvidado lugar. Olvidado por la revolución donde apenas llegaban las letras en los panfletos de "promoción de trabajo" y con el privilegio de dormir bajo las yardas de los caporales. Tan olvidado que el agua purificada se evapora antes de llegar a la boca, donde se le saca provecho el agua del escaso rocio en la madrugada para beber y cocinar algún alimento ó bien colectarla de las tomas de la siembra de aquel fruto de paja dulce un nido de consecuencias más amargas que la propia sábila. Así eran los días donde tenían dos recias oportunidades de desarrollo, una sucumbir ante la presión de terratenientes trabajando en los cañizales y la segunda m...